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Navegadores web

De forma loable, el principal aspecto de la reforma va encaminado a acabar con el tedioso proceso de aceptación de cookies. La solución prevista pasa por exigir a los desarrolladores de los navegadores (principalmente Google, Microsoft, Mozilla y Apple) que integren las opciones de privacidad a nivel software. Es decir, que para 2018 todos los navegadores web que se utilicen en Europa tendrán unos ajustes de privacidad legalmente vinculantes. De esta manera, si la configuración inicial excluye cookies de terceros, cualquier web que intente utilizarlas se estará saltando la ley. Y no le saldrá barato: se habla de sanciones similares a las de la GDPR, esto es, 20 millones de euros o un 4% de la facturación anual de la empresa.

Servicios over-the top

Esta vez, además de a los sitios web, las normas de privacidad afectarían a proveedores de servicios “over-the-top” (que ofrecen servicios de vídeo o audio sin necesidad de contar con  la implicación de los proveedores de Internet). Este sería el caso de servicios de mensajería como WhatsApp o Messenger.

Identificadores de hardware

Además, se tendrán en cuenta toda una serie de “capacitadores tecnológicos” (technology enablers) de la privacidad, tales como el IMEI del teléfono o la dirección MAC. La idea es que la legislación afecte no solo a la información personal e identificable, sino a la “no personal” también.

Identificadores de redes

También requeriría autorización expresa la utilización de los datos de conexión a redes Wi-Fi y Bluetooth, que pueden servir para determinar la ubicación del usuario.

Internet of Things

La nueva directiva prevé asimismo el advenimiento de la era del Internet de las Cosas (IoT, en sus siglas en inglés), lo que supone la implantación de configuraciones de privacidad en cada dispositivo, con la complejidad que ello conlleva.

Tal como se ha apuntado, la implantación de la nueva directiva está prevista para mayo de 2018, por lo que aún no se ha decidido el documento final. Pero lo cierto es que se ciernen negros nubarrones sobre el mercado publicitario online. Las consecuencias afectarán también al e-commerce, aunque este sector tendrá más margen de maniobra ya que los datos recabados en las transacciones online contarán con un régimen especial. En resumen, la loable iniciativa de acabar con la intrusiva aceptación de cookies actual corre el riesgo de ser peor que la enfermedad.

Si quieres prepararte para los cambios en el panorama de la privacidad electrónica, estaremos encantados de ponerte al corriente de las novedades en el sector y proponerte alternativas en tu estrategia de marketing digital.

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